¿Qué impulsa a los españoles a aprender árabe?

Se estima que unos 500 millones de personas en todo el mundo hablan árabe como primera o segunda lengua. En España, cientos de estudiantes empiezan a aprenderlo cada año. ¿Qué lleva a los españoles a estudiar este complejo idioma?

“Entre las cosas que me llevaron a aprender árabe, está el deseo de conocer la historia de España de una manera más amplia: los árabes estuvieron presentes en la península durante casi 800 años, dejando un maravilloso legado cultural y lingüístico, por no hablar del patrimonio arquitectónico… ¡Hay alrededor de 4.000 palabras de origen árabe en la lengua española!”, se entusiasma Marta Nur, de 30 años.

Como Marta, cientos de alumnos en España empiezan a aprender árabe cada año. Aunque se encuentra a años luz de los más estudiados, como el inglés, el francés, o el alemán, tiene su nicho entre personas apasionadas de la historia, la geopolítica o las relaciones internacionales, entre quienes tienen un motivo religioso o quienes desean mejorar el idioma de sus padres, en el caso de descendientes de inmigrantes de origen magrebí o medio-oriental.

A Marta el árabe siempre le ha llamado la atención, segura, especialmente desde que tuvo la oportunidad de visitar varios países del Magreb, como Marruecos, Túnez y Egipto. Explica que a través de sus viajes, descubrió una zona del mundo con una enorme belleza en términos de naturaleza y diversidad cultural y lingüística. Además, afirma, como musulmana el estudio de la lengua le ha ayudado a entender mejor el Corán, libro sagrado del Islam.

.Alumna de las escuelas de árabe en Madrid
©Moussa Al Jamaat

“Veo que hay un gran desconocimiento, una gran cantidad de estereotipos negativos y mucha desinformación sobre la cultura y la lengua árabe promovida por los medios de comunicación, las películas y otras fuentes”, lamenta la joven.

Un interés creciente

“En los últimos años se ha registrado un aumento significativo en el número de alumnos matriculados en Filología Árabe”, explica Victoria Zour, profesora de árabe y hebreo en el Departamento de Estudios de Asia Oriental en la Facultad de Filología de la Universidad Complutense de Madrid. “Ha crecido enormemente el interés por la lengua y todo lo relacionado con ella, incluida la importante conexión de España con los árabes”, señala la profesora, con una década de docencia a las espaldas.  Para bien o para mal, eventos como los atentados terroristas ligados al extremismo islamista (pero también otros que llamaban a la esperanza, como las revueltas árabes) han hecho crecer el interés por entender la lengua y cultura de esta región, subraya.

El árabe es considerado como una de las lenguas más ricas del mundo por su elevado número de vocablos. Se estima que contiene en torno a unas 12 millones de palabras.

También conocida como la lengua del Dad (ض, un fonema que solo existe en este idioma), ocupa la sexta posición de idiomas más extendidos del planeta, con 500 millones de hablantes nativos. Pero además, el árabe es considerado como una de las lenguas más ricas del mundo por su elevado número de vocablos: se estima que contiene en torno a unos 12 millones de palabras, dejando muy lejos a otras como el inglés, que contiene alrededor de 700.000, o al castellano, que tiene unas 93.000. 

“Me fascinó la enorme diversidad cultural del mundo árabe, y eso fue lo que me motivó a estudiar la lengua y profundizar en ella en la Universidad. Además, es una lengua muy importante a nivel internacional tanto por su riqueza en vocabulario como por la enorme cantidad de hablantes que tiene”, coincide Paula Jatika, profesora de inglés y estudiante de árabe.

Como Paula y Marta, son muchos los españoles que cada año se interesan y acercan a su aprendizaje y por ello, cada vez son más las instituciones, escuelas y universidades que enseñan y difunden esta lengua, con la Casa Árabe y la Escuela Oficial de Idiomas Jesús Maestro siendo las que atraen a más estudiantes.  Miguel Peña es jefe del Departamento de Idiomas de la EOI, una de las primeras que lo incluyó en su catálogo de enseñanza. En su centro, cada curso académico se matriculan entre 150 y 200 alumnos pertenecientes a todas las clases sociales y todos los niveles culturales, explica Peña. Y los motivos también son variados: los hay que estudian el idioma porque piensan que les será útil en su futuro profesional, otros que simplemente lo hacen por disfrute, y otros incluso por prescripción médica: el docente destaca el caso de un septuagenario que se matriculó por recomendación de su doctor. Parece que estudiar un idioma que utiliza un alfabeto diferente al de la lengua materna ayuda a prevenir enfermedades como el Alzheimer, señala Peña.

Cultura y tradiciones compartidas

El árabe, proveniente de la familia de las lenguas semíticas (como el hebreo, el fenicio y el arameo), tuvo y tiene una gran influencia en muchas lenguas del mundo musulmán, tales como el turco, el persa, el kurdo, el bereber, el malayo, el urdu, el albanés o el indonesio. Lo mismo ocurre con muchas otras lenguas del continente africano y de varios países mediterráneos, como el español, el portugués, el siciliano y el maltés. Este último es prácticamente un dialecto del árabe norteafricano, mientras que el español, tras ocho siglos de presencia árabe en la península ibérica, contiene entre 3.000 y  4.000 vocablos de ascendencia árabe.

“España está muy ligada al mundo árabe por razones históricas. En el ámbito social y cultural, compartimos con los árabes un gran número de costumbres y tradiciones que no tienen los demás países europeos”

“España está muy ligada al mundo árabe por razones históricas que todos conocemos. Además, en el ámbito social y cultural los españoles compartimos con los árabes un gran número de costumbres y tradiciones que no tienen los demás países europeos”, explica Victoria Zour, quien considera que esto hace de España un candidato idóneo para participar como mediador entre la Unión Europea y los países de la otra orilla del Mediterráneo.

.Lista de nombres de idiomas en la escuela Jesos Maestro de Madrid
©Moussa Al Jamaat

Desafíos y dificultades para aprender el árabe

El profesor Peña explica las dificultades de enseñar un idioma con multiplicidad de dialectos, que son los que se hablan en las calles del Magreb y Oriente Medio, frente al árabe clásico, que es el se aprende en las aulas. El árabe que se enseña a los extranjeros se emplea únicamente en la literatura y el sistema educativo y legal. Es la variante que aparece en los medios de comunicación y los documentos oficiales, pero no el que se escucha en la calle. El estudiante extranjero que estudia árabe clásico choca con la realidad cuando viaja a un país árabe y encuentra una enorme diferencia entre lo que estudió y lo que hablan los habitantes del país en el que se encuentra, señala.

Otro gran problema es que su sistema de fonemas difiere enormemente del las lenguas europeas: el árabe contiene varios sonidos de garganta que implican fricciones del paladar y la laringe, así como consonantes muy difíciles de pronunciar para los no nativos.

Para Marta Nur, el árabe es una lengua compleja, pero no imposible. Lo que complica el asunto, señala, son las estructuras y la gran cantidad de vocabulario, pero sobre todo, la escasez o falta de disponibilidad de materiales audiovisuales en árabe traducidos al inglés o al español. 

“No creo que haya idiomas que sean más difíciles que otros, la dificultad o facilidad está en los recursos disponibles para estudiar el idioma. El inglés nos parece fácil porque tenemos muchos materiales para estudiarlo. Mientras, el rumano, que es más sencillo para nosotros los españoles, porque el español y el rumano son ambas lenguas latinas, es más difícil de aprender porque no tenemos la misma cantidad de recursos para aprenderlo”, concuerda el profesor de la Escuela Jesús Maestro.

El árabe es una lengua compleja pero su belleza y profundidad valen el esfuerzo, opinan quienes la estudian y la aman. Y el hecho de que la toponimia, la historia e incluso la identidad de los españoles sea en buena parte de ese origen da una ventaja de partida a quienes se animan a estudiarlo aquí.

Tradución y adaptación de Ibrahim Rifi/A.O.

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