DERECHOSREPORTAJES

La regularización migratoria en España, una medida pendiente

La regularización de migrantes no sólo mejora sus vidas dándoles reconocimiento y acceso a servicios y derechos básicos, también permite que creen riqueza en la sociedad que les acoge

Okba Mohamad  Marta Nevot Sara Ortega

La COVID-19, y las crisis sanitaria y económica derivadas de la pandemia han reabierto el debate sobre la regulación migratoria y ha impulsado distintas medidas en numerosos países: Portugal, por ejemplo, regularizó a todos los inmigrantes pendientes de autorización de residencia en marzo de 2020 para garantizar su derecho a la sanidad, y con el objetivo de controlar mejor la situación sanitaria; Italia anunció en mayo una regularización masiva de inmigrantes que se dedicaban a labores agrícolas y trabajos domésticos; y fuera de Europa también ha habido iniciativas similares: en marzo de este año, Colombia decidió poner en marcha un estatuto para dar los papeles a venezolanos que, según datos de Migración Colombia, eran cerca de un millón en situación irregular en el país.

En España, estos días se cumple un año del nacimiento de RegularizaciónYa, una campaña promovida por un millar de colectivos y entidades migrantes y antirracistas para exigir la regularización masiva de personas migrantes y refugiadas. Aunque la movilización logró que varios partidos presentaran en junio una proposición no de ley, la  iniciativa fue posteriormente tumbada en el Congreso. Hasta ahora, el Gobierno de Pedro Sánchez se ha escudado en que las leyes comunitarias impedían un paso en este sentido. Este argumento acaba de ser desmentido por la Comisaria Europea de Interior.

Para Edith Espinola, portavoz de RegularizaciónYa y del sindicato de Trabajadoras Domésticas SEDOAC, existe “una falta de voluntad política de eso que decían ellos de no dejar a nadie atrás, cuando se sigue dejando de lado a todas las personas indocumentadas y que están en una situación mucho más precaria de cuando comenzó la pandemia”, explica a Baynana. “Cuando el ministro [de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, José Luis] Escrivá, dice que los Pactos Europeos no permiten la regularización, hay una muestra de mentiras y de falta de voluntad del Gobierno de otorgar realmente ese derecho a las personas que están residiendo en este país”.

Creadores de empleo y riqueza

Pero según los expertos, regularizar no es solo un gesto altruista y a favor de los derechos humanos, sino que se trataría de un movimiento de calculado interés positivo para el país que lo lleva a cabo.

Por ejemplo, atendiendo a un estudio del think tank empresarial Fedea, cada inmigrante regularizado genera unos beneficios para las arcas públicas de entre 3.300 y 3.500€ anuales, lo que, de aplicar una regularización, aumentaría en alrededor de 1.462 millones de euros al año la recaudación.

En España, gobiernos tanto de izquierda como de derecha han llevado a cabo procesos regulatorios en el pasado, sin que ello haya producido ningún “efecto llamada” ni flujos adicionales migratorios, como confirma un reciente estudio que analizó la regularización de 2005 a 600.000 inmigrantes.

En el primer semestre de 2020 residían en España 5.326.089 migrantes, el 11,22% del total de la población española, según el Instituto Nacional de Estadística. Hoy basta con dar un paseo por cualquier barrio del centro de Madrid y darse cuenta de que las calles están repletas de negocios regentados por personas de origen extranjero que no solo aportan a la economía con sus contribuciones sociales, sino que además generan empleo. 

Es el caso de Matilde Gerona, una modista que llegó a España en 2008 desde Guinea Ecuatorial siendo aún menor de edad. Tras pasar años atrapada en un limbo legal por la imposibilidad de obtener los papeles, por fin accedió a la residencia y en 2016 fundó su propia marca de moda. Emocionada, relata que en 2018 sus creaciones ya desfilaban en la Semana de la Moda en Milán. El pequeño negocio emplea hoy a tres personas además de a sí misma. Desde entonces, no ha parado de innovar: aprovechando el confinamiento del pasado año, por ejemplo, creó una crema hidratante para piel negra, que está teniendo gran éxito entre su comunidad. Y su intención es, a fuerza de trabajo duro, seguir expandiéndose, explica.

Una crema para pieles negras elaborada por una mujer guineana
Matilde Gerona ,una mujer guineana

Yanick Ivanyan y su familia salieron de Armenia en 2005 y se afincaron en Elche (Alicante). Después de tres años, consiguieron regularizar su situación legal en España y aunque no se encontraron con demasiados problemas en este proceso, son conscientes de que tuvieron suerte “porque es una lotería”, explica Yanick. Con sus papeles en regla, tras observar el gusto de los españoles por el terraceo y la comida, decidieron montar un restaurante. Hoy ya tienen tres locales en la costa levantina en los que, antes del inicio de la pandemia, empleaban a unas 20 personas y hasta 35 en temporada alta

Yanick y su madre durante unas vacaciones en Colonia, ©foto cedida

La COVID-19 ha golpeado con fuerza la economía y a toda la clase trabajadora, pero con quien más se ha cebado ha sido con las personas en situación irregular. “Han pasado meses sin tener algo que llevar a la boca, y ahora están en estos trabajos más precarios porque sabemos que los trabajos han caído en un estado de no-derecho, de abuso y de horas y salarios muy bajos”, denuncia Edith Espinola de RegularizaciónYa.

La diferencia entre quienes trabajan sin los papeles en regla y quienes sí los tienen, se nota más si cabe en esta crisis. Jesús David Úñiga, un colombiano optimista y lleno de vitalidad, es uno de los afortunados. Apasionado por su oficio de panadero, regenta un horno ecológico desde hace cinco años, gracias a haber obtenido la residencia en España. El trabajo constante y el amor fueron los ingredientes para mantener a flote su negocio, con el que, afirma, ahora solo cubre gastos ya que se ha visto muy afectado por la pandemia. “Paso 18 horas sacando adelante el negocio para poder cubrir las necesidades básicas de los hijos”, asegura orgulloso.

Un viejo proverbio asiático declara que una crisis es al mismo tiempo una nueva oportunidad, y esa también fue la visión de Fadi Salfiti, quien llegó como refugiado palestino a Madrid en 2009 y un año después comenzó a desarrollar un organismo de formación y consultoría para ONG’s, organismos gubernamentales, de carácter privado o académico. Su centro, que cuenta con oficinas en otros países como Gran Bretaña y Estados Unidos, ha sido un ancla de apoyo psicológico y formativo para jóvenes desempleados, que en muchas ocasiones han desarrollado después sus propios proyectos. 

Las instituciones extranjeras, incluidas las árabes, contribuyen a la economía española
Fadi Salfiti, director de la Fundación cinpaa

Una deuda pendiente

En los últimos años, Europa ha demostrado que necesita a los inmigrantes para poder desarrollar su actividad económica ya que su sociedad está envejecida. Según una reciente investigación de Ismael Gálvez- Iniesta y Gonzalo Fanjul, “las migraciones, hacia las economías desarrolladas, ofrecen un alivio demográfico considerable a sociedades envejecidas y con dilemas estructurales sobre el sostenimiento de sus Estados de bienestar”. 

La pandemia ha subrayado además el importante trabajo que realizan las personas que se dedican a los cuidados. En España hay más de medio millón de trabajadoras del hogar que, entre otras labores, cuidan de quienes no pueden valerse por sí mismas. Según un estudio de Oxfam, más de la mitad de las trabajadoras del hogar son inmigrantes, y de ellas 1 de cada 4 se encuentran en situación irregular. En el último año ha quedado demostrado que realizan un  trabajo de valor incalculable pero, debido a su situación, su sueldo medio es inferior a la mitad del sueldo medio español; por cada 10€ de sueldo medio, ellas ingresan 4€. El subsidio extraordinario que anunció el Gobierno no ha llegado a la gran mayoría de potenciales beneficiarias, asegura Espinola de RegularizaciónYa.  

“Se las ha llamado esenciales y sin embargo, ahora, en plena campaña de vacunación, son las personas que acompañan a las personas mayores en su vacunación pero la cuidadora no está siendo vacunada. La persona que cuida a otra persona, no está siendo protegida”, denuncia.

A la luz de la aportación de las personas migrantes a la sociedad de acogida, regularizar  parece no solo una deuda pendiente para dignificarlas y respetar sus derechos, sino que se revela como una forma eficiente de proteger el sistema sanitario, asegurar un futuro, y crecer cultural, social y económicamente. 

Vídeos y montaje: Okba al Zobani/Moussa al Jamaat.

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