DERECHOSREPORTAJES

Miles de migrantes, víctimas de la disputa diplomática entre Marruecos y España

Los planes de quienes entraron en Ceuta para mejorar sus vidas se vieron frustrados al ser devueltos a Marruecos.

«Después de que las autoridades marroquíes permitieran la entrada de inmigrantes a la ciudad de Ceuta, vi a todos entrar, y ahí fui, sin mirar atrás». Con esta frase empezó su conversación con Baynana Dina, una joven marroquí de 20 años de la ciudad de Fnideq, también conocida como Castillejos, situada en el extremo norte de Marruecos, que se considera la puerta de entrada a la ciudad autónoma de Ceuta (España).

Aproximadamente 8.000 inmigrantes, la mayoría de nacionalidad marroquí, entraron a España, incluidos al menos 1.500 menores, durante las últimas 48 horas, según un comunicado emitido por el gobierno de Ceuta. Entre ellos se encontraba Dina.

Para esta joven, la pobreza y el desempleo fueron motivos de peso para dejar su ciudad y emprender la ruta hacia España por mar. Tan pronto como escuchó la noticia sobre la permisividad de las autoridades marroquíes en el paso de inmigrantes hacia Ceuta en la mañana del lunes, se activó su deseo de vivir en España en un esfuerzo por conseguir «trabajo para salvar a mi madre, que sufre de insuficiencia renal, y se encuentra en estado muy grave».

Dina explica: “Llevamos mucho tiempo en una mala situación. Mi marido está en la cárcel porque se vio obligado a trabajar (traficando) con drogas por la dificultad de encontrar empleo, así que me fui sin mirar atrás, para encontrar trabajo y salvar a mi familia”. Recuerda que durante la travesía veía a gente que parecía ahogarse ante sus ojos. Una vez llegada a Ceuta, indica que ella y otros migrantes fueron recibidos y acogidos por organizaciones, incluida la Cruz Roja y gente de la ciudad de Ceuta, y los trataron bien y les dieron comida y ropa.

Sami Tawalab, de 31 años, también es uno de los marroquíes que pasó a Ceuta estos días. Sami entró al enclave español nadando pero, según explica, fue detenido por la policía tras cruzar la valla fronteriza que separa la ciudad de Fnideq y Ceuta y llevado a la comisaría. Él y sus amigos creían estar siendo trasladados a algún centro para recibir asistencia pero, denuncia, «esta noche dormimos (en la comisaría) con frío y hambre. La policía no nos dio nada, aunque es lo que se suponía que debían hacer».

Sami había salido de Marruecos para encontrar una vida digna en España donde se garantizaran sus derechos básicos, encontrar trabajo y tener un hogar estable para mejorar su situación vital, pero tras pasar horas en territorio español, fue devuelto a Marruecos por el Ejército. «Llevaban armas de fuego, armas con balas de goma y granadas de gas lacrimógeno», recuerda, explicando que sintió miedo de que pudieran abrir fuego contra él y herirlo si intentaba escapar.

Sami y su amigo están en Ceuta antes de ser deportados a Marruecos

Asegura que él y sus amigos fueron engañados por la policía: según el joven, los agentes les habrían dicho que tras ser arrestados podrían quedarse en España y solicitar asilo humanitario o político. Sin embargo, más tarde entendieron que se trataba solo de un truco para evitar que los migrantes detenidos protestaran, explica. 

Una grabación de audio de Sami Tawalab sobre lo que pasó con ellos tras su llegada a Ceuta

Tensiones diplomáticas entre España y Marruecos

Marruecos y España atraviesan una crisis diplomática sin precedentes en los últimos años. Las tensiones se remontan a diciembre de 2020, cuando el entonces presidente de Estados Unidos, Donald Trump, reconoció la soberanía de Marruecos sobre el Sáhara Occidental, antigua provincia española.

El Gobierno español sigue sin reconocer la soberanía marroquí sobre ese territorio, contraria al derecho internacional y a las resoluciones de Naciones Unidas. Las relaciones entre España y Marruecos empeoraron especialmente después de que las autoridades españolas permitieran al secretario general del Frente Polisario, Ibrahim Ghali, recibir atención médica para superar los efectos de la Covid-19 en un hospital español.

En el momento de publicar este artículo, la Embajada marroquí en España aún no había respondido a las preguntas de Baynana sobre la situación.

Prevenir la llegada de migrantes

La policía marroquí volvió a impedir este miércoles la entrada de migrantes a través del paso fronterizo del Tarajal mientras que por otro lado, las fuerzas de seguridad españolas continuaron deteniendo los intentos de entrada por esa y otras vías.

La Delegación del Gobierno en Ceuta anunció que se ha reforzado el aparato de control de fronteras, que está formado por agentes de la Guardia Civil española y la Policía Nacional, además de 250 soldados y varias unidades militares, que permanecerán indefinidamente en la ciudad autónoma. 

El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, canceló este martes su viaje a París tras la llegada de un gran número de inmigrantes a la ciudad de Ceuta. «Mi prioridad en este momento es devolver la normalidad a Ceuta», señaló Sánchez en su cuenta de Twitter.

“Sus ciudadanos y ciudadanas deben saber que cuentan con el apoyo absoluto del Gobierno de España y la máxima firmeza para velar por su seguridad y defender su integridad como parte del país ante cualquier desafío”, añadió. El miércoles por la tarde, 5.600 inmigrantes habían sido devueltos a Marruecos, según el ministerio de Interior español.

Dina, que forma parte de los retornados, encontró en esta disputa política y la breve apertura de la frontera un rayo de esperanza para lograr una vida mejor. Sus sueños se vieron frustrados. La joven vuelve ahora a una vida “cruel”, mientras su marido sigue en la cárcel y su madre, enferma. Asegura que sigue soñando con «una nueva oportunidad migratoria».

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