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Entrevista al fotoperiodista palestino Abdalafo Bassam: «ante los últimos eventos en Palestina e Israel hemos sido testigos de una revolución mediática».

Un cambio claro en el discurso y los medios occidentales y las actitudes de las celebridades europeas después de los recientes eventos en Palestina.

Abdalafo Bassam, joven fotoperiodista palestino residente en Jerusalén, lleva una década documentando la violencia de las fuerzas de ocupación israelíes hacia la población palestina en la Ciudad Santa: arrestos, manifestaciones, desalojos, protestas, disparos, detenciones… En las últimas semanas también cubrió la última escalada, con la entrada del ejército en la mezquita de Al-Aqsa, los intentos de desalojo del vecindario de Sheikh Jarrah, y las detenciones de vecinos, activistas e informadores que aún continúan produciéndose. Activista, además de informador, ha contado sobre el terreno y en las redes sociales los últimos acontecimientos, incluida la ofensiva israelí en Gaza, que dejó más de 250 muertos, la mayoría civiles, y destruyó numerosos edificios, incluida la torre de comunicaciones sede de medios internacionales como Al Jazeera y AP.  Bassam habló con Baynana para comentar los recientes acontecimientos y la cobertura occidental de estos, una cobertura “completamente distinta” a la ocurrida en el pasado.

¿Cómo han contado los medios occidentales los recientes eventos en Jerusalén, Gaza y el resto de los territorios palestinos? ¿Ha habido un cambio respecto a anteriores eventos?

La cobertura de los hechos recientes, en Jerusalén en particular y en Palestina en general, ha tenido una cobertura muy amplia en Occidente, como una bola de nieve que cuanto más rueda, más grande se vuelve.

La amplia cobertura a través de las redes sociales ha sido lo que ha marcado la gran diferencia. Por un lado, vimos el impacto de las redes en la movilización de las comunidades árabes. La voz palestina llegó a los árabes y, a su vez, los árabes lo transmitieron al mundo. 

Occidente sintió que algo grande estaba sucediendo y por primera vez, la cobertura occidental fue completamente distinta a la de años anteriores. Esta vez, incluso los medios occidentales que no simpatizan con la causa palestina y no creen en la causa palestina, no pudieron adoptar la narrativa israelí. Se vieron obligados a retransmitir las imágenes del ataque a los fieles en la mezquita de Al-Aqsa, por ejemplo,  o de informar sobre cómo los civiles son bombardeados en Gaza. No es que hayan abandonado el apoyo a la ocupación israelí y se hayan puesto del lado de la causa palestina por completo; sin embargo, la verdad se hizo clara y obvia, y millones de personas la vieron a través de las redes sociales sin restricciones, sin prejuicios, y sin control por parte de gobiernos con ciertas agendas. 

Hemos sido testigos de lo que podemos llamar una revolución mediática.

¿Cuál es su opinión como periodista palestino sobre el reciente uso de términos como apartheid, limpieza étnica, etc. en referencia a las acciones y políticas de Israel, por parte de actores de la comunidad internacional que no los habían empleado hasta ahora en ese contexto?

Esta es una pregunta muy importante y también nos lleva a la gran influencia en las redes sociales, que han llevado nuestra voz a celebridades internacionales, que tienen una gran influencia popular. Cuando hay un famoso (futbolista, actor…) que tiene millones de seguidores, su opinión afecta a quienes lo aman. Esta vez llegamos a muchas celebridades que habían estado claramente alineadas con la ocupación israelí anteriormente, específicamente en la anterior guerras en la Franja de Gaza, tal y como se vio en tuits que habían publicado en 2014-2015. Hoy apoyan la causa palestina y exponen los crímenes de la ocupación, además de utilizar los términos mencionados. 

En Jerusalén, estamos hablando de limpieza étnica y segregación racial, términos que la ocupación israelí trata de esconder con todos sus esfuerzos. Ellos intentan mostrar que (las expulsiones de palestinos de sus casas) en Jerusalén es una cuestión de construcciones ilegales y de lucha contra el terrorismo, que Israel es un ente soberano preservando la seguridad de su gente. Los medios de comunicación y la gente en Occidente se han dado cuenta ahora de lo que Israel trata de hacer.

Los medios israelíes les tratan de mostrar como terroristas. ¿Cómo responden ustedes a estas acusaciones?

 La situación en Palestina es diferente a cualquier parte del mundo: no hay fuerza de ocupación en todo el mundo que llegue a un territorio poblado, como es Palestina, y diga que quiere ese lugar para un pueblo de una sola raza y religión. En Palestina estamos sufriendo un intento de limpieza étnica, el reemplazamiento de un pueblo entero: hogares, aldeas, ciudades enteras, reprimiendo y desarraigando a la gente y  reemplazándola por otra gente de otra religión. Antes de 1948, en Palestina convivían todas las religiones, cristianismo, judaísmo e islam, y todas vivían juntos, como solían vivir los judíos en Bagdad, Damasco y El Cairo, y como vivieron en los períodos en que los judíos fueron quemados y expulsados ​​de Europa y buscaron refugio en países árabes e islámicos y vivían a salvo.  Hoy intentan ellos sacarnos de nuestros hogares, y la defensa de nuestros hogares es la defensa de nuestra tierra. El dueño de la tierra en la que ha estado durante cientos de años no se puede describir como un terrorista por defenderla.

¿Cómo es trabajar para los periodistas locales lo que ocurre en los territorios palestinos?

Hoy, el periodista en la Palestina ocupada sufre de una manera que afecta su trabajo y representa una amenaza para su vida. Periodistas y fotógrafos de Jerusalén, de Gaza y de todas las zonas palestinas están cubriendo lo que ocurre a pesar de sufrir represión, arrestos, amenazas e interrogatorios por parte de la inteligencia israelí.

Y hay muchos ejemplos: vimos cómo la ocupación tenía como objetivo el edificio de Gaza, sede de la AP y otras agencias internacionales. Ha habido periodistas que han muerto bombardeados en la Franja. También hemos sido testigos del arresto de periodistas como Guevara Al-Budairi, corresponsal de Al-Jazeera, hace unos días en el barrio Sheikh Jarrah (vi lo que sucedió con mis propios ojos: me encontraba a unos metros de Guevara Al-Budairi, que estaba junto a las casas amenazadas de desalojo haciendo su trabajo habitual. Ella llevaba el equipo de Al-Jazeera y ellos lo sabían y con todo, la atacaron. Aunque uses el distintivo de la prensa, ellos dominan las mentiras, y esto sucede de manera regular. 

Soldados israelíes arrestan al corresponsal de Al-Jazeera en Jerusalén, Guevara Al-Budairi ©Abdalafo Bassam

A muchos de mis colegas les han roto las cámaras deliberadamente en los eventos de (el barrio de) Bab al-Amoud y en la mezquita de Al-Aqsa. Yo personalmente he recibido palizas, he sido  alcanzado dos veces con balas de goma dentro de la ciudad de Jerusalén, atacado directamente dentro de la mezquita de Al-Aqsa mientras llevaba mi cámara… Hace unos dos años, a mi amigo Moaz Amarneh, le dispararon directamente en el ojo mientras tomaba fotografías, aunque llevan un distintivo de prensa y un casco, y perdió la vista. Hay decenas, cientos de periodistas, que han sido atacados. Estos ataques no pueden describirse como espontáneos… Y a pesar de todos los ataques, los periodistas siguen haciendo su trabajo.

¿Puede hablarnos de los detalles del ataque que sufrió en la mezquita de Al-Aqsa?

Llevo casi 10 años trabajando como fotoperiodista y he cubierto cientos de sucesos en la ciudad de Jerusalén .Siempre me han atacado deliberadamente. He sido objeto de muchas agresiones con palizas y detenciones muchas veces e interrogatorios. No he cometido delito alguno, simplemente no quieren que transmitamos lo que ocurre.

 En el último asalto a la mezquita de Al-Aqsa el 26 de abril durante Ramadán, tras el iftar, los israelíes entraron en los patios de la mezquita con un gran número de soldados y armas. Dispararon cientos de bombas de sonido y balas de goma. Yo, por supuesto, llevaba mi cámara y documentaba lo que estaba sucediendo. Estaba de pie, lejos del grupo de soldados y del grupo de jóvenes fieles. Un soldado israelí se acercó a mí con su arma de balas de goma. Me disparó de frente y, porque así Dios lo quiso, lo vi y me giré en el momento del disparo, y la bala me dio en la espalda; debido a su fuerza, me provocó fracturas en la caja torácica. Aún sigo sufriendo dolores.

Soldados israelíes avanzan hacia la mezquita de Al-Aqsa con el objetivo de entrar / 26 de abril de 2021 ©Abdalafo Bassam

Aquí en España hay mucha solidaridad con Palestina. ¿Tiene algún mensaje que quiera transmitir?

No sigo la prensa española por mi desconocimiento del idioma, pero seguí las noticias de la solidaridad de los pueblos, ya sea de la comunidad árabe en España o de los españoles, que apoyan la causa palestina. Seguí las manifestaciones que tuvieron lugar en Madrid y otras ciudades que apoyan a los palestinos y rechazan la agresión. Creo que esto ocurrió por los esfuerzos de la prensa libre en España, que está interesada en la causa palestina y, como he dicho antes, debe seguir transmitiendo la verdad. Nosotros, como palestinos, rechazamos la injusticia y la violencia, y queremos vivir en paz como el resto del mundo.

¿Qué mensaje querría enviar a los medios en Occidente para que la cobertura sea más objetiva, creíble y justa?

Creo que ya pasaron los días en que la narrativa israelí era aprobada, adoptada y publicada en los medios occidentales… pero mi mensaje es que no se solidaricen con la causa palestina sin pensar, sin investigar. Busquen la verdad y la encontrarán. Está claro quién practica el terrorismo, está claro quién practica el asesinato. Está claro quién es el pueblo que sufre persecución y silenciamiento, pero nuestra voz llegará. Hoy el periodista palestino está siendo agredido porque transmite la verdad, así que debe ser apoyado por sus compañeros de profesión en todos los países del mundo y que estos publiquen lo que la ocupación está intentando evitar que se publique.

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