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“Las leyes que empobrecen y matan a inmigrantes y personas que sufren racismo siguen vigentes”

El periodista y activista antirracista Youssef Maai Ouled-Chayab habla sobre la relación de España con el racismo y explica qué significan términos como "criminalización sistemática" o "perfilamiento racial"

“En España el racismo no es como en EE.UU”, se suele escuchar con frecuencia, generalmente por parte de quienes no lo padecen. Sin embargo, nuestro entrevistado de hoy dedica gran parte de su tiempo a combatir esta lacra  y a visibilizar que “España tiene su propia relación con el racismo”. En estos últimos meses hace especial hincapié en la pandemia, porque considera que esta no afecta de igual forma a todas las personas. Sobre ello, publicó un informe para Rights International Spain junto al Equipo del Decenio Afrodescendiente.

Youssef M. Ouled tiene 27 años, es natural del Rif, una región ubicada en la provincia de Alhucemas, al norte de Marruecos. Le gusta definirse como una persona que proviene del campo, periodista y activista antirracista. Llegó a España con su familia en 1999 y, a excepción de los tres años que vivió en Valencia, ha residido en Madrid desde entonces. Estudió periodismo en la Universidad Rey Juan Carlos, donde se graduó en 2017. En el primer año sentía atracción por el periodismo deportivo pero más tarde se dio cuenta de que esto no era lo que quería hacer el resto de su vida.

Tras la escalada del racismo en España y el reciente asesinato por motivos raciales de Younes Bilal, la revista Baynana le entrevista para conocer sus impresiones acerca del impacto de un problema como el racismo en las instituciones y en la sociedad, el papel de los medios de comunicación, la agenda política y las organizaciones antirracistas. También hablamos con él de los avances y retrocesos en esta materia.

¿Cómo explicaría la lacra del racismo a personas que niegan que exista ese problema?

Las realidades de las personas que vivimos el racismo son totalmente opuestas a lo que nos dicen desde diferentes instituciones. El racismo está presente en la escuela desde el momento en que leemos una historia que es diferente a la que nos han contado nuestros padres y nuestros antepasados. Se habla del colonialismo de una forma romántica o se considera un hecho aislado que no ha tenido consecuencias posteriores. Además, desde muy pequeñitos nos meten en la cabeza que el colonialismo fue una cosa buena para los colonizados.

En esas mismas escuelas se segrega cuando separan a alumnos gitanos, moros y negros por un lado, y a las personas españolas blancas por otro lado, porque dicen que rebajan el nivel del resto. Sufrimos racismo en la calle cuando la Policía nos controla por nuestro aspecto o color de piel. Sufrimos racismo cuando encendemos la tele y vemos que hablan de nosotros como si fuéramos criminales, como cifras. Deshumanizados. Además, no somos individuos, somos un grupo homogéneo y nuestros actos son los de nuestros semejantes, al contrario que el resto de la sociedad.

Tenemos una política migratoria y una ley en concreto, la Ley de Extranjería, que genera diferentes categorías de personas: personas con derechos y personas sin derechos. Las personas sin papeles en España tienen que vivir sin derecho a trabajar sin ningún tipo de protección. Se les somete a este régimen para que se les pueda explotar laboralmente, en los campos o en cualquier otro trabajo que requiera mano de obra migrante y barata.

Estos son ejemplos que ilustran un problema estructural, el problema es de todo el sistema.

Para quienes no conocen el término, ¿de qué hablamos cuando hablamos de “perfilamiento racial” ?

Cuando hablamos de perfilamiento racial por parte de la Policía, estamos hablando es de que las fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado no te paran por lo que tú has hecho o por cometer un delito, sino por tu aspecto, tu color de piel. El agente no está movido por una sospecha objetiva, sino movido por un criterio racista. Estas paradas tienen muchas consecuencias: psicológicas, a la hora de conseguir papeles porque una parada por perfil racial estando en situación irregular puede acabar en denuncia, en un CIE o deportado, consecuencias físicas, en la salud mental… En definitiva, no disfrutas de los derechos y libertades del resto de personas.

Esto genera que no te puedas mover en la calle porque en cualquier momento te van a parar, te van a cachear, te van a humillar públicamente y te van a criminalizar. Al final, esta práctica lo que hace es vincular el crimen con las personas que no son blancas. Se le está diciendo al resto de las personas que no lo sufren que estas personas con esta condición racial, son peligrosas y hay que pararlas, hay que controlarlas. La gente acaba asociando la condición racial con el crimen. La policía está construyendo una definición de lo que es el peligro.

Los datos nos dicen que las personas gitanas, negras, árabes, musulmanas, latinoamericanas son paradas entre 7, 8, 10 veces más que una persona blanca. Las paradas por perfil racial tienen una razón de ser, se hacen porque se quiere tener a las personas migrantes y racializadas sometidas, controladas, impedir que se organicen y luchen por sus derechos. Estas paradas son un mecanismo más del racismo institucional.

Dentro del movimiento antiracista, ¿qué problemas principales percibe y qué cosas le hacen sentir esperanza?

Yo creo que un problema importantes dentro del antirracismo es no darnos cuenta de que estamos luchando contra una desigualdad y una discriminación que se genera desde las instituciones del Estado. Hay que tener esto muy presente.

Lo que da esperanza es que la gente tiene cada vez más conciencia sobre lo que es el racismo, su gravedad y la necesidad de luchar contra él. En los últimos años lo estamos viendo.

¿Cree que el antirracismo es una prioridad real en la agenda política en este país tanto a nivel institucional como a nivel asociativo (movimientos sociales, ONG)? 

El antirracismo no es una prioridad, pero sin embargo, como decía antes, cada vez hay mayor conciencia sobre la necesidad de ser antirracistas. Por otro lado, tenemos unas instituciones racistas, porque el racismo no se entiende sin la institución que lo produce. El racismo social, lo que encontramos en la calle, en nuestra comunidad de vecinos, es una consecuencia del racismo institucional. Por mucho que ahora haya un gobierno más progresista que el que había hace unos años, la situación no cambia para mejor. La gente reduce el racismo a una cuestión interpersonal, a que otra persona te insulte, te discrimine por tu religión, por tu color de piel. Y no, no son capaces de vincular el racismo con las instituciones y con el poder, que es el principal productor del mismo. Dicho esto, creo que se está haciendo un trabajo muy importante de denuncia y visibilización desde diferentes organizaciones en defensa de los derechos humanos y desde los diferentes espacios antirracistas.

El racismo es un problema que afecta a toda la sociedad, empezando por las personas racializadas, pero también por las que no lo son. ¿Por qué es importante que la sociedad entienda el problema del racismo y la islamofobia?

Todas las sociedades están obligadas a luchar contra el racismo. Es un ejercicio de reparación para con las comunidades migrantes y racializadas que sufren el racismo desde hace siglos. España tiene una historia que lo refleja muy bien, una historia antimusulmana, una historia antigitana, una historia de colonialismo, de esclavitud. Y no sólo no reconoce esa historia, sino que no da ningún paso para reparar estos agravios históricos. Se tiene que hacer una profunda reflexión sobre en qué tipo de sociedad en el que se quiere vivir, en una en la que existan diferentes categorías de personas o en una en la que verdaderamente seamos iguales.

¿Qué avances y qué retrocesos ve usted en España respecto al racismo? 

Esa conciencia que nombraba antes está obligando a que cada vez las instituciones estén más presionadas a la hora de hacer políticas más igualitarias, pero son concesiones mínimas y sólo abordan las consecuencias, no las causas estructurales que las generan.

La sociedad va cambiando en el sentido de que cada vez se toleran menos ciertos comportamientos racistas. Pero no es suficiente, porque lo que de verdad condiciona la vida de las personas migrantes y racializadas no varía, no cambia. Las leyes que empobrecen y matan a las personas migrantes y racializadas siguen ahí. Un ejemplo es la Ley de Extranjería, pero no únicamente. La Policía sigue parando, controlando y acosando a las personas migrantes y racializadas. Continúa la segregación escolar, a la hora de acceder a una vivienda. Si eres una persona migrante o racializada en la calle puedes sufrir una agresión racista en cualquier momento, ser asesinado por ello, como le pasó a Younes Bilal hace unos días, o como le pasó a Younes Slimani en 2016.

¿Cómo pueden combatir el racismo las personas que creen que este tema no les afecta o no les incumbe?

Es importante escuchar a las personas que luchan contra el racismo desde su condición de racializados. Escuchar y luego también ver qué se está pidiendo desde el antirracismo. Y entender también que ésta es una lucha de todos y de todas pero teniendo claro que quienes están en primera fila son las personas migrantes y racializadas. Acompañando y entendiendo que al final el racismo es un problema de todos, no solamente de quienes lo sufren, solo entendiendo eso vamos a ser capaces de organizarnos contra de esta violencia.

¿Cuál cree que es el papel actual de los medios respecto al racismo en España?

Creo que los medios de comunicación tienen mucha responsabilidad en el racismo. Los tratamientos mediáticos que encontramos se basan en estereotipos, en prejuicios, en criminalizar a las poblaciones racializadas e inmigrantes y también en presentarlos o bien como peligrosos, como personas que generan inseguridad, o bien como víctimas. Nunca nos presentan como sujetos políticos con capacidad de hablar, de argumentar, tampoco como personas que formamos parte de esta sociedad; estamos muy encasillados en ese tratamiento y desde ahí se contribuye a normalizar y reproducir el racismo constantemente.

¿Cuál cree que debería ser el papel de los medios?

Creo que los medios de comunicación deberían hacer otra cosa totalmente diferente a lo que están haciendo. Deberían hacer tratamientos de cuestiones que tienen que ver con las personas migrantes y con las personas racializadas desde un enfoque más humano, que no se base en la sospecha ni en criminalizar, que no reproduzca estereotipos, prejuicios, porque eso acaba en la opinión general de la sociedad.

Se tiene que dar espacio a las personas migrantes y racializadas. Porque España no es un país blanco, es un país con mucha diversidad y esto no se refleja en los medios de comunicación. Y cuando digo dar espacio no me refiero a lo que hacen a mostrar al inmigrante estereotipado, víctima, pobrecito que mal lo está pasando, qué pena… Hay mucho que trabajar dentro de los medios de comunicación.

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